Depredación de iguanas
Las iguanas marinas se acostumbraron a vivir sin depredadores naturales en las Islas Galápagos, lo que las
ha tornado ingenuas y confiadas.
Esta ausencia de predadores, pudo provocar adaptaciones en el comportamiento de estos animales. Los patrones de conducta son bastante flexibles. Esta flexibilidad de comportamiento es
difícil de predecir, porque los mecanismos fisiológicos que controlan conductas como el escape, aún son desconocidos.
Se realizaron experimentos de acoso con iguanas de diferentes poblaciones y experiencias, frente a los predadores, para inferir patrones de conducta y respuesta al estrés. Se registraron las distancias de escape iniciales de los animales mansos. Los acosaron durante 15 minutos, hasta el punto en que se apartaban y escapaban, pero lo hacían a una distancia corta.
Luego del experimento, se tomaron muestras de sangre de los animales, para medir los niveles de corticosterona. En situaciones amenazantes, la concentración de esta hormona en el plasma
sanguíneo se elevaba en poco tiempo.
Esto demostró que la función del eje de estrés, se mantiene a los largo de largos períodos evolutivos, y que puede recuperarse apenas la depredación regresa. Los cambios en las distancias
de escape son mínimas, los investigadores capturaron a los mismos animales varias veces. Lo cual indica que su reacción ante el peligro, resulta deficitaria, por eso la introducción de
animales domésticos, ha causado una merma importante en la población de iguanas marinas.
Los depredación de iguanas en la naturaleza:
Las iguanas tienen numerosos depredadores en la naturaleza, entre los cuales se encuentran las serpientes constrictoras (boas, anacondas), varias aves de rapiña, felinos, zorros, caimanes, algunos peces,
castores, etc.
Estos depredadores tienen bajo impacto en las poblaciones de iguanas, pues forman parte de su entorno natural.
Pero existe un depredador que resulta extremadamente peligroso para la iguana, y es el hombre, el cual acostumbra comer su carne y huevos. Esta costumbre, pone en riesgo las perspectivas de supervivencia de la especie.
Existen prácticas brutales para retirar los huevos de las iguanas, procediendo a coserlas posteriormente en condiciones inhumanas, y sin el menor cuidado, condenándolas a una muerte lenta y
dolorosa, a manos de otros depredadores, o a causa de las infecciones.
Procurando erradicar estas horrendas costumbres, se ha legislado al respecto, pero todavía sin mayores efectos, y sin comprender realmente la criminalidad de dicho acto.