Pertenecientes al orden Rodentia, a la familia de los esciúridos. Esto roedores son muy antiguos, se han encontrado fósiles de 20 o 30 millones de años. Están distribuidas por todos los continentes.
Son el grupo más abundante dentro de los mamíferos, con más de 500 especies
Son animales sociables y simpáticos, no temen al hombre cuando viven en la ciudad, pero en el campo, huyen al menor ruido. Es común verlas en los parques en Europa y Estados Unidos.
Características:
Son muy ágiles y rápidas, sus uñas les permiten una excelente sujeción de los árboles. Al descender de los árboles, siempre lo hacen cabeza abajo.
Sus patas delanteras tienen gran movilidad, que les permiten sujetar y pelar los alimentos con gran facilidad.
Construyen más de un nido, y los mismos no suelen estar a una distancia mayor de doscientos o trescientos metros.
Los machos acostumbran demarcar el territorio mediante su orina.
La hembra da a luz en el nido principal, el resto los utilizan para descansar o esconderse de los predadores, o como almacén de alimentos.
El agua es fundamental para estos animales, condiciona su vida, y deben vivir en las proximidades de ríos, manantiales, arroyos, etc.
Se mantienen activos durante todo el año, por esto en los días más fríos o en los más calurosos, se refugian en sus nidos.
Las horas de mayor actividad son: el amanecer y el atardecer, pero son de costumbres diurnas. Sus nidos se sitúan en la tierra o en los árboles.
La madurez sexual la alcanzan antes de cumplir el año, y generalmente la reproducción suele ser en primavera.
Pueden vivir entre 8 y 12 años.
El período de gestación dura un mes, y paren entre tres y cinco crías.
La cola de la ardilla es casi tan larga como su cuerpo, la utilizan para mantener el equilibrio, y también para comunicarse.
Tienen dos dientes incisivos grandes, igual que todos los roedores. Las patas tienen cuatro dedos en las patas delanteras, y cinco en las traseras.
Se alimentan con frutos, flores, nueces, bellotas, etc. Para transportar los alimentos emplean unas bolsas que tienen en el hocico llamadas abazones. Complementan su alimentación con insectos y arañas.
Ardillas en cautiverio:
Cuando se crían en cautiverio, corren en riesgo de no poder desgastar los incisivos, lo que podría ocasionarles la muerte. Por eso no son recomendadas como mascotas.
En caso de tomarlas como mascota, deben tener una jaula grande con abundantes ramas de árboles, y con otras ardillas, para que no se sientan solas. El espacio es muy importante pues son muy activas y necesitan ejercicio. Debe ubicarse algún tronco en la jaula para que puedan desgastar sus dientes.
Son más fáciles de domesticar si no están en contacto con otras ardillas.