Los escorpiones o alacranes, son artrópodos con pedipalpos en forma de pinza, y un aguijón venenoso en el extremo del cuerpo. Se conocen más de 1.500 especies que se extienden por todo el planeta, excepto en los polos y Groenlandia, algunas variedades alcanzan los 23cm.
Su cuerpo está compuesto por dos partes, en la delantera están ubicados la boca, tenazas, los ojos, y los cuarto pares de patas.
Si bien todos los escorpiones son venenosos, no todos son peligrosos para el hombre. No obstante, hay quienes gustan de poseer mascotas peligrosas, y encuentran en los escorpiones, los compañeros ideales. Sin embargo, es necesario tomar precauciones en caso de elegirlos, pues las personas alérgicas están expuestas a complicaciones en caso de un accidente.
Alimentación de los escorpiones:
Son depredadores cuya dieta consiste en invertebrados y principalmente insectos.
Acechan a sus presas en las inmediaciones de sus refugios, tienen la capacidad de captar pequeñas vibraciones del aire y el suelo, con sus órganos sensoriales. Cuando la presa está al alcance, la atrapan con las pinzas, y la matan o paralizan con la cola, inoculándole veneno.
El veneno se acumula en una base bulbosa, donde también se encuentran las glándulas productoras y la espina curva que lo inyecta.
Con las pinzas tritura y desgarra a la presa, mientras deja escurrir por la boca un fluido digestivo que comienza la digestión, y así lo ingiere.
Los escorpiones son predadores útiles de plagas y animales dañinos, como cucarachas, arañas, en las ciudades, y en el campo, controlan las poblaciones de escarabajos, polillas, y otros insectos mayores.
Luego de obtener el alimento, pasan largos períodos escondidos, que pueden llegar a varios meses, en los cuales, se reduce su metabolismo al mínimo.
Comportamiento de los escorpiones:
En general los escorpiones son solitarios, se juntan con otros sólo para el apareamiento, y durante el desarrollo embrionario.
Durante el día permanecen en sus refugios, los cuales no abandonan, slavo que las hormigas los incomoden.
Son sumamente resistentes al medio ambiente, toleran las radiaciones en una dosis cien veces mayor a lo que lo hace el hombre, también el calor, pero no son tan resistentes al fuego. Pueden congelarse y seguir viviendo. Toleran largos períodos sin alimentarse ni beber.
Reproducción:
El macho busca a la hembra durante el apareamiento, deposita una ampolla con el esperma en el suelo, que es liberado e inyectado en la hembra, pero la fecundación puede demorar días o meses. Son vivíparos, y las crías toman varios meses para alcanzar su desarrollo total. La hembra puede dar a luz de 1 a 95 crías, que miden unos pocos milímetros, y se suben sobre su madre, y permanecen allí hasta la primera muda. Pueden vivir hasta 25 años. Su principal razón de muerte es la depredación.
Veneno:
El veneno es empleado para matar a las presas, y requiere tiempo para reponerlo. Está compuesto por toxinas de diferentes clases, que pueden estar ligadas a la filogenia, dieta, hábitat, etc., de cada especie, pero no todas son venenosas para el hombre.