El hipocampo o caballito de mar (género Hippocampus), es un pez marino, cuyo nombre se debe al parecido entre su cabeza y la de los caballos.
Su cabeza tiene otra peculiaridad, y es que forma un ángulo recto con el resto del cuerpo. Su cuerpo está cubierto por una armadura de placas óseas, grandes y rectangulares, tiene una cola prensil larga enrollada que les permite agarrarse de los tallos marinos, se impulsa por medio de su aleta dorsal.
Existen unas cien especies, distribuidas por todo el mundo.
Características del hipocampo:
Su cuerpo está comprimido lateralmente, carece de aletas caudal y ventral. La aleta pectoral y la dorsal, son muy tenues y con forma de abanico. La aleta dorsal es la que impulsa sus movimientos horizontales, y se agita unas tres veces y media por segundo. Las aletas pectorales, son las que impulsan sus movimientos verticales.
Es un nadador lento, que se desplaza gracias al movimiento de su aleta dorsal. El desplazamiento vertical lo consigue ajustando el volumen de aire de sus vejigas natatorias. Los ojos se mueven independientemente, y con el movimiento de su cabeza, puede monitorear las plantas entre las que se mueve.
El tamaño de un hipocampo adulto varía según la especie, desde los 15mm a los 29cm de longitud.
Hábitat del hipocampo:
Están esparcidos por las aguas tropicales y templadas.
Viven entre algas, manglares, y corales, por lo cual son especies en riesgo, por la degradación de su medio ambiente.
Alimentación del hipocampo:
Los hipocampos son depredadores, debido a estos, sus ojos se mueven independientemente, para ayudarles a reconocer el alimento. La presa es aspirada a través de su hocico óseo, por medio de un rapidísimo golpe de su cabeza. No tienen dientes, por lo cual deben engullir entera su presa, y deben consumir grandes cantidades de alimento para compensar su digestión rápida e ineficiente, pues no poseen estómago.
Reproducción del hipocampo:
La hembra deposita los huevos maduros, por medio de su ovopositor, en la bolsa incubadora del macho, donde son fertilizados. El embarazo varía según la especie. Al culminar, el macho entra en labor, y expulsa las crías.