Serpientes
Las serpientes son reptiles de cuerpo sumamente alargado, cubierto de escamas dorsales y sin patas. Sus ojos no poseen párpados ni movimiento, y están recubiertos por escamas. La lengua es larga, recta y fina, termina en una punta doble (bífida). .
El esqueleto de la serpiente está compuesto apenas por tres secciones: • Cabeza
• Columna vertebral
• Costillas, están sostenidas por las vértebras, pero con un extremo suelto.
Las mandíbulas se pueden dislocar, de modo que la inferior unida al cráneo por un hueso largo movible, llamado hueso cuadrado que permite la separación de la cabeza .
Alimentación de las serpientes
Como no poseen dentadura completa, no pueden masticar a su presa y por tanto la tragan entera. Comenzando por la cabeza, que irá avanzando por el tubo digestivo. Cuando la presa es muy grande, los huesos de la mandíbula se separan, dejando a la mandíbula inferior más alejada del cráneo.
Dentadura
La mayoría de las serpientes posee dientes, pero son muy variadas sus formas y funciones. A diferencia de los mamíferos que tienen una o dos denticiones, las serpientes cambian la dentición a lo largo de su vida. Generalmente son de forma cónica sencilla, pero varía según la región de la boca en que esté ubicada. Poseen cantidad de dientes que cumplen la función de empujar el alimento hacia la garganta, y para sujetar la presa. Los colmillos especializados de las serpientes ponzoñosas, también se cambian a lo largo de la vida.
Transporte
Como no tienen patas, emplean movimientos ondulantes (serpentean), aunque también pueden hacerlo en forma recta. Las costillas cumplen la función de las patas, conjuntamente con la vértebra que las une y la placa ventral, equivalen a dos patas. Cuando las costillas empujan hacia delante, la placa ventral se apoya en el suelo, especialmente en las irregularidades. .
Capacidad Ponzoñosa
Las serpientes ponzoñosas, tienen dos dientes especiales en la parte anterior de la mandíbula superior, destinados a inocular el veneno. El veneno se produce en las glándulas ponzoñosas. Cuando la serpiente tiene la boca cerrada, los dientes están inclinados hacia atrás, en reposo. Cuando se apresta a morder, los dientes se enderezan, al abrir la boca, se aprietan las glándulas ponzoñosas que envían el veneno a los dientes, los que inoculan al morder. Las serpientes venenosas prefieren huir del hombre antes que atacarlo.